martes, 9 de junio de 2009

“Los adultos nunca se divirtieron como ahora”

Una decepción amorosa lo llevó a buscar un pasatiempo en donde refugiarse. Arturo Cabellos Gómez cursaba el VIII ciclo de la carrera de Ciencias de la Comunicación cuando descubrió un nuevo y apasionante mundo: el teatro.
Mezclando los malabares con la actuación, trabajó en los semáforos más transitados de Piura. La hizo de malabarista y acróbata y el 2006 formó su Grupo Artístico RH+. Entre la calle dura y las propinas que recibía de los taxistas, Arturo abandonó la universidad queriendo ser el mejor en su rubro.
Tres años más tarde, sus mimos, zancos, muñecas y bufones pasaron de hacer sus espectáculos en las calles a llevar alegría y diversión a los matrimonios, bautizos, quinceaerños y a las fiestas más exclusivas de la ciudad.

Ustedes iniciaron haciendo teatro en los semáforos
Si, eso comenzó con el grupo RH+. El primer grupo que yo creé se llamaba “Teatrofia” y paralelamente tenía RH+ que al inicio lo quería hacer como un grupo de malabaristas. Yo les dije ‘chicos si vamos a formar una empresa distinta al grupo que tengo acá, hay que trabajar como los chinos… de cero, desde lo más abajo que puedas’. Así que pensé: ‘¿un malabarista donde hace su trabajo?.. ¿Hay un lugar exactamente donde trabajan?...en los semáforos’ (…)

Se lanzaron…
Para esa fecha yo estaba en eso de dejar la universidad. Era el año 2006. Nosotros nos ganábamos 30 soles en una noche haciendo malabares, pero teníamos que repartirnos la plata entre 5 personas. Nos alcanzaba para una hamburguesa cada una. La primera vez nos compramos un trago para celebrar porque habíamos “roto el vidrio” y dijimos ‘chau vergüenza’. Pero un día les dije que en vez de estarnos repartiendo la plata para sacar para hamburguesas, juntemos el dinero y compremos materiales para hacer nuevos instrumentos.

¿Qué fue lo que compraron?
Mandamos a confeccionar las cariocas que son unas pelotas con unas tiras y unas telas que tu das vuelta y se ve la forma de las telas en el aire. Hicimos también banderas, una especie de telas cuadradas para hacer malabares y pelotitas de tenis. Hasta que un día en un semáforo nos vio una señora que organizaba eventos para Coca Cola.

¿Ese fue su primer contrato?
Siempre me voy a acordar de esa señora que se llama Carmen Zapata. Fue el primer contrato que tuvimos con RH+. Nosotros nos mirábamos y nos decíamos: ‘¿Un contrato con Coca Cola?, wow!!’… y con ellos estuvimos en Máncora, Colán, Yacila, Cangrejos, en Piura y nos fue excelente.

¿Con cuántos actores nació el grupo y cuántos son ahora?
Nació con 5 personas, de las cuales hay 2. Diego Mogollón Alameda (coordinador) y yo. Los demás se fueron por proyectos personales (…) ya para cuando nos contrató Coca Cola éramos 2. Ahora somos 8 integrantes, dos mujeres y 5 hombres.

Todos hacen teatro… pero es un arte no bien pagado
Mira, ahorita nosotros estamos cobrando 100 soles por cada uno, pero no necesariamente nos contratan a los 8 integrantes, pues no todos tienen 800 soles para contratar el show. Les ofrecemos la cantidad que ellos quieren para su fiesta.

Por ejemplo si yo te contrato para un matrimonio… ¿qué es lo que me ofrecen?
Primero que nada la calidad y el respaldo que te brinda un actor de teatro. Sabemos como llegar al público, que sea entretenido pero no chabacano. Segundo, te ofrecemos los personajes debidamente vestidos. Tenemos 26 personajes con vestuarios a escoger como mimos, zanqueros, muñecas, piratas. Incluso la vez pasada nos pidieron una fiesta temática con chinos y mandamos a hacer el vestuario.

En la fiesta mezclan el teatro, los malabares…
Es el carnaval en cualquier época del año. Nosotros empezamos con la batucada y les llevamos alegría, con solo escuchar los tambores sientes que el corazón te acelera y nosotros nos encargamos de hacerte parar y que vayas a la pista de baile…

Hay gente que no siempre quiere participar del show… ¿Cómo los animan?

Ha habido personas que al inicio no quieren, más los adultos que son más difíciles de convencer, pero hemos logrado encontrar el carisma para decirle al adulto que se muevan con nosotros. Particularmente a mi me encanta muchísimo más animar para un adulto que para jóvenes porque los jóvenes ven este tipo de show en cualquier quinceañero, en cualquier fin de semana. Pero en un adulto en sus tiempos no lo veían. Al adulto lo volvemos niño… pero un niño se divierte como tal. A mi me encanta saber que el adulto nunca se divirtió como hasta ahora.

NEGOCIO RENTABLE

¿A cuántos eventos asisten al mes?
Mira hacemos entre 4 a 5 eventos por semana. Yo calculo 18 a 20 por mes (…)

Ustedes ya se han hecho una cartera de clientes
Eso es lo bueno… trabajamos con varias empresas. Primero iniciamos con Coca Cola, después nos contactó Sprite, después al Banco de Crédito, la Caja Municipal de Piura, la Caja Municipal de Sullana. Hemos estado con Maestro Home Center, Nokia, Claro, Movistar, Sony. Hacemos LA HORA LOCA, trabajamos campañas publicitarias…

¿Qué te motiva?
Me motiva es llegar a viejo y decir… valió la pena todo el esfuerzo. Valió la pena porque no fue fácil dejar un VIII ciclo de la universidad. Valió la pena el luchar por vivir feliz y no luchar por mostrarles un cartón a tus papás.


LA FICHA
NOMBRE: Arturo Cabellos Gómez
EDAD: 23 años
CARGO: Director de Grupo Artístico RH+
ESTUDIOS: Publicidad
WEB:
http://www.rhpositivoperu.com/
TELÉFONO: 969652282

miércoles, 3 de junio de 2009

“Abandoné la química por la danza”

Pocos saben que muchos años antes de que doña Zelmyra Reynaga Valdelomar se convierta en una de las máximas exponentes de la Marinera y el Tondero de la región, estudiaba Ingeniería Química en una universidad de Trujillo, ciudad donde nació. Y es que su pasión siempre fueron las fórmulas y las reacciones químicas que tuvo que abandonar luego de que su padre falleciera. Era la mayor de tres hermanos y tenía que trabajar para mantener a su familia.
Su excepcional voz y su peculiar forma de bailar, la llevaron a convertirse en la engreída de grandes músicos como Rosa Mercedes Ayarsa de Morales y Ernesto López quienes la pulieron. Sesenta años más tarde, la sobrina del escritor peruano Abrahan Valdelomar es una leyenda viva de la Marinera y el Tondero.

Lleva más de 60 años en este negocio ¿cómo se siente?
Así como se siente una madre cuando sus hijos ya creces, así me siento yo. Ya mis hijos estan grandes, pasan a manos de otros, así siento yo con el arte. Mis hijos son los herederos de ese anhelo tan bonito que tuve de joven.

¿Como nació su pasión por la danza, la música?
Primero yo empecé con la marinera y mi madre fue una excelente bailarina de tondero, en las fiestas familiares ella era la reina del tondero, aunque ella no sabía que eso era Tondero y así inconscientemente fui captándole ese salero, esa gracia y me gustaba ver bailando a mi mamá.

¿Quién fue su guía?
Rosa Mercedes Ayarsa de Morales (maestra de canto, estudiosa y difusora de la música peruana) fue la primera. Cuando yo llegué a Lima, como yo era cantante de música lírica ella me ayudaba en la pronunciación del italiano para las canciones que yo tenía en Radio Nacional. Eso fue el año 1920 más o menos. Ella fue mi consejera en muchos aspectos de canto, también me enseñaba zarzuela, pregones limeños y yo fui su preferida porque me llamaba “mi Picaronera”. Ella era compositora de pregones limeños como La Ramilletera, “La Zanguera”, “La tamalera”, todos esos pregones ella los enseñaba y ella me enseñó a mi “La Picaronera” y decía que yo lo cantaba bonito y que yo era su “Picaronera” (risas).

Su profesor Ernesto López le puso Zelmy Rey
Mi maestro, fui su alumna desde que él enseñaba lírica. Él prácticamente me descubrió porque yo no sabía que tenía esa partitura de soprano. Yo cantaba, porque todos cantaban…le gustó mi voz, me citó a la academia y ahí aprendí danza y canto, porque me decía que una cantante debe tener desenvolvimiento escénico y transmitir al público lo que ella siente cantando, y hasta me decía que yo cantaba con una ‘papa fría’, porque no sabía mímica (…)

Evocó todo lo que sabía en su propia academia, la Academia de Zelmy Rey…
La fundé en el año 1959, pero primero la fundé en Chulucanas, porque mi esposo era médico, trabajaba allá, mis alumnas vivían allá en Chulucanas. Yo no quería enseñar allá, pensé que no había ambiente, pero como mi esposo iba a las casas a trabajar, un día me llegó donde una señora Gloria Pella quien me dijo: ‘¿Por qué no enseñas la marinera’ y yo le dije: ‘¿pero querrán?’ y me dijo: ‘si, claro que si, acá no bailan la verdadera marinera’. Y así fue, ella me orientó, me prestó su casa para que iniciara las clases. También enseñaba en Morropón, Yapatera.

¿Cómo ha ido evolucionando el tondero en los últimos años?
Yo me siento orgullosa porque en los primeros años que empecé el tondero, la gente no le gustaba, no lo comprendían, no lo bailaban. Iban a la academia solamente a pedir marinera. Pero en mi aviso ponía “Marinera, Tondero y Pregones de Rosa Mercedes Ayarsa”.

¿Qué opina Zelmy Rey de los ritmos modernos… ve a sus hijos o nietos bailarlos?
(Risas) Si los he escuchado, pero no me nace bailarlos. Por ejemplo mis hijos, mis nietos más modernos lo aprenden en el colegio. Yo les digo ‘bailen ustedes lo que quieren yo ya no me meto’.
¿Está desapareciendo las tradiciones?
Ahora he visto que cuando hay concurso de marinera y Tondero acude bastante gente, pero antes no… Yo creo que está que reviven las tradiciones en Piura.

PASIÓN POR LA QUÍMICA
Y usted estudiaba Ingeniería Química

No terminé la carrera de Ingeniería Química, el primer año me retiré. La carrera me gustaba mucho, me apasionaba esa carrera y hasta ahora me acuerdo de las fórmulas químicas, del azufre, del agua, de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos (risas)

Cambió su pasión por la química, por la música….
Es que murió mi papá, yo era la mayor y me convertí en papá, tuve que trabajar. Trabajaba y estudiaba, pero no me daba el tiempo, porque a veces tenía que cantar en otros sitios y descuidaba mis estudios.

Leí que es sobrina del escritor peruano Abrahan Valdelomar
Si, mi mamá así me decía. Yo no lo conocí, pero mi mamá nos hacía reminiscencias de sus tíos, pero ella dice que muy poco lo conoció porque partió muy joven al extranjero. A los 15 años yo no sabía que él era mi familia, pero mi mamá, Luisa Valdelomar, nos iba contando.

“El Tondero ha perdido un poco de picardía. La gente no distingue lo que es marinera y tondero. La Marinera es más elegante, más señorial y el Tondero es más espontáneo, más intencionado, las parejas lo bailan como sienten la música"

LA FICHA

NOMBRE: Zelmyra Reynaga Valdelomar
EDAD: 86 años “que sigan los años y yo aprovechándolos”
HIJOS: 5 “Pepe dirige el ballet y Cecilia dirige la academia”.
NIETOS: 8
CARGO: Fundadora de la Academia de Danzas Zelmy Rey

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